"¿Es esto lo suficientemente impresionante como para escribirlo?"
Si alguna vez abriste una libreta para escribir,
pero la cerraste sin haber escrito nada,
no eres una persona perezosa.
De hecho, todo lo contrario.
Eres una persona demasiado seria.
Tienes pensamientos en tu cabeza.
Tienes experiencias.
Seguramente tienes historias que contar.
Sin embargo, tu mano se detiene.
Como si hubiera una línea que no debes cruzar.
"¿Es esto realmente lo suficientemente bueno como para escribirlo?"
"¿Puedo decir que esto es verdad?"
"¿Podría malinterpretar a alguien con esto?"
Estas preguntas
no surgen porque no quieras crear contenido.
Son preguntas que solo hace quien tiene responsabilidad.
Actitud de no hablar si no estás seguro
Seguramente eres una de esas personas.
- Verificar una vez más antes de hablar
- Si surge un caso excepcional, corregir o eliminar la oración
- Tener la frase "depende de la situación" en la punta de la lengua
- Creer que el proceso es más importante que el resultado
Estas características son muy naturales para los desarrolladores
y para los creadores diligentes.
El problema es que esta actitud
a menudo se traduce en 'silencio' en el mundo del contenido.
Quienes ahorran palabras no se hacen notar.
Quienes esperan hasta estar seguros, llegan tarde.
Quienes no son definitivos parecen débiles.
Por eso, en algún momento
te juzgas a ti mismo de esta manera.
"No tengo la constitución para crear contenido."
Pero, ¿es eso realmente cierto?
Si cambias un poco la perspectiva,
verás una imagen completamente diferente.
La razón por la que te detienes
no es porque no tengas nada que decir.
Es porque no quieres decirlo tan fácilmente.
No quieres engañar a la gente,
no quieres afirmar algo como si estuviera verificado,
no quieres envolver pensamientos no verificados como autoridad.
Esto no es una debilidad.
Es ética.
Simplemente estás aplicando esta ética
a tu 'contenido artístico'.
En el momento en que confundes contenido con 'arte'
Muchas personas piensan en el contenido de esta manera.
"¿Puedo presentar esto?"
"¿Está terminado?"
"¿Es lo suficientemente bueno para mostrar a otros?"
Estas preguntas
son todas preguntas que se hacen al crear una obra de arte.
Pero el contenido no es arte.
Al menos, no para personas como tú.
Para ti, el contenido es
no el resultado, sino el proceso,
no la respuesta correcta, sino el registro.
Pero en este momento,
ya estás juzgando un texto que ni siquiera has escrito
como si fuera un 'producto terminado'.
Por eso ni siquiera puedes empezar.
Es aceptable comenzar con "Aún..."
Desde donde te quedaste atascado,
solo necesitas dar un paso adelante.
Es aceptable comenzar así.
- "Aún no sé la respuesta"
- "En este momento, pienso de esta manera"
- "Planeo revisar si esto es correcto más adelante"
Estas frases no son incompletas.
Son un informe honesto de tu estado actual.
Y sorprendentemente,
las personas pasan más tiempo en estas frases.
Prefieren la situación actual de una persona confiable
sobre una respuesta perfecta.
Lo que la persona que se detiene necesita no es valentía
Muchos consejos dicen esto.
"Escribe de todos modos."
"No tiene que ser perfecto, publícalo."
"Sé valiente."
Pero esto
no es la solución adecuada para personas como tú.
Lo que necesitas
no es más valentía,
sino una definición diferente.
- El contenido no es una declaración
- El contenido no es una prueba
- El contenido no es una persuasión
El contenido es
un registro que no oculta quién eres ahora.
En el momento en que aceptas esta definición,
tu mano regresa al teclado.
Conclusión
Si al leer este texto
piensas "Esto es como si estuvieran hablando de mí...",
ya tienes la capacidad de crear contenido.
Porque
no muchas personas tienen estas dudas.
La mayoría habla demasiado fácilmente.
Simplemente eres muy cuidadoso.
Y la precaución
se convierte en tu mayor activo
cuando cambias de dirección.
En el próximo texto,
intentaré explicar por qué las personas con esta tendencia
se sienten más solas en la 'era de las apariencias',
y cuáles son las razones estructurales detrás de esto.
Esto no es un consuelo,
es una historia de comprensión.
No intento arreglarte.
Intento explicarte.